Víctor, para hacer la película ‘La ciudad oculta’ ¿qué fue lo que en un principio atrajo su interés para grabar imágenes de galerías, túneles, sistemas de abastecimiento de luz, agua, gas y teléfono, de redes de transporte... en definitiva, de las entrañas del mundo subterráneo que sostienen la vida de la ciudad?

Es una idea que rondaba en mi cabeza desde hacía tiempo. Siempre me ha llamado la atención la ciudad que existe bajo tierra, con sus dinámicas particulares y, a la vez dependientes, de la ciudad que conocemos. Creo que entronca con cierto interés que tengo hacia esos espacios que existen pero que desconocemos. Tratar de conocerlos hace que, a la larga,  se amplíe la percepción del mundo que me rodea.

 

¿En qué fase se encuentra ahora su película?¿Es lo que tenía previsto hacer en un principio o ha ido cambiando según avanzaba el proyecto? ¿De qué está más satisfecho?

Antes del verano terminamos la primera fase de rodaje y ahora estamos editando. A la vez preparamos la segunda fase de rodaje que tenemos prevista para finales de este año. Dividimos la filmación en diferentes fases de cara a facilitar su ejecución.  Son muchas localizaciones y en espacios muy complicados con, además, muy poco tiempo de grabación por lo que es imprescindible hacer un plan de rodaje realista y por etapas. Y eso es lo que hemos hecho. La película se acerca mucho a los planteamientos que hemos tenido desde el principio aunque, como siempre, y sobre todo cuando trabajas con lo real, siempre hay cosas que van mutando. Es un proceso dinámico.

 

En su cine resulta revelador lo que pasa desapercibido en la realidad cotidiana, lo que es insignificante a simple vista: el espectador participa de algo secreto, oculto o escondido, que le comunica algo que es importante para él. ¿Es lo que Ud. pretende con su cine documental, que nos ayude a observar la realidad, a saber mirarla y descubrir que sí, que hay mucho nuevo bajo el sol de cada día?

A mi juicio, es una de la posibilidades del cine de lo real. En un mundo con tantos estímulos alienantes, lo cotidiano se presenta repleto de vivencias desapercibidas. Considero que el cine es una buena forma de plasmarlas y cuestionarlas. En “La ciudad oculta”, además de estos planteamientos, he intentado llevar el mundo filmado más allá de la realidad material a pesar de que, de nuevo, parta de ella. Creo que amplía mi campo de visión y me permite a acercarme nuevas posibilidades del lenguaje audiovisual.

 

 ‘La ciudad oculta’ nos permite explorar un espacio funcional y esencial, que es también reflejo del subconsciente de la ciudad. Se trata de un viaje a las profundidades de Madrid. ¿Qué comentarios o críticas sobre su obra le han llamado más la atención?

Lo que has comentado es una de la claves de la película. Nuestro protagonista es el subsuelo de la ciudad que forma parte de un hábitat que nos hemos construido a nosotros mismos por lo que, al fin y al cabo, es una creación que nos representa. Es un espacio funcional y esencial pero también es un espacio simbólico por lo que la primera cuestión que trata de responder la película es “¿qué significa todo esto?”.  A partir de ahí surge el planteamiento filosófico que recorre las imágenes.

 

Como profesor, explica a sus alumnos que el audiovisual es un lenguaje cuya principal virtud es la de comunicarnos, y que han de tratarlo como la expresión de sí mismos, dando vía libre a su creatividad. ¿Qué claves nos puede dar para ayudar a ser creativos?

Es complicado ya que se trata de un proceso que depende de cada persona. Todos y todas llevamos un espíritu creativo. En todo caso, creo que lo importante es, como dices, ser sincero con uno mismo y siempre tener un espíritu despierto y que se plantee el mundo en el que vive. En definitiva, actuar, en la medida de nuestras posibilidades, lo más alejado del mundo alienante que estamos condenados habitar. 

 

Vemos en nuestro Festival Abycine el interés del público por las nuevas propuestas y que hay grandes profesionales que tienen mucho que decirnos. ¿Qué rasgos cree Ud. que definen en estos momentos al cine español?

Es un debate largo y complicado pero creo que el rasgo fundamental es la polarización. El cine es una representación del mundo en el que se vive y el cine de un lugar suele representar, aunque sea ligeramente, el lugar donde se produce. Ahora mismo España es un país de servicios y gran parte del cine que se produce en nuestro país podríamos llamarlo “cine de servicios”. Afortunadamente, y aunque suene a tópico, hay muchos resistentes que siguen anhelando y entendiendo el cine como bien cultural que representa un tiempo y un lugar.

 

‘La ciudad oculta’ fue una de las grandes triunfadoras de Abycine Lanza 2016 como mejor proyecto, con una ayuda de 15.000 € a la producción otorgada por Castilla La Mancha Media, y con el Premio ECAM para usar gratuitamente los medios de la Escuela de Cinematografía y del Audiovisual de la Comunidad de Madrid, para la grabación y edición. ¿Qué ha supuesto para su película su paso por nuestro I Mercado del Audiovisual Independiente?

Fue una gran alegría conseguir ambos premios que ayudaron a seguir completando la financiación de nuestra película. En el caso del premio de producción por castilla La Mancha Media me pareció una gran idea que una televisión pública de un premio a este tipo de películas. Felicito a la televisión y al festival por esta iniciativa ya que desgraciadamente hay un tipo de cine que no se ve aún en las televisiones, ni privadas, ni públicas.

 

Finalmente, recordamos aquí el éxito de su película ‘Edificio España’, nominada a los Goya 2015 como Mejor documental, en la que apreciamos el gran valor de la imagen como testigo y cómplice a su vez de nuestras vivencias y como reflexión sobre nuestra realidad y nuestra memoria. Dice el dicho que una imagen vale más que mil palabras, y si es en el cine… ¿Cuánto más?

En el caso de “Edificio España” la imagen fue importante ya que no había ningún testimonio del proceso que se estaba viviendo en el edificio lo que podía permitir que permaneciera oculto y, por lo tanto, se mistificara. Ahí es donde creo que tiene gran importancia el cine de lo real, dado que siempre es una imagen reveladora.  Las palabras y las imágenes son lenguajes y, algunas veces, es difícil que convivan bien. Muchas palabras no se pueden expresar en imágenes y a la inversa.  

 

¿En qué está trabajando en estos momentos? ¿Qué proyectos tiene por delante?

Mi único proyecto ahora mismo pasa por terminar “La ciudad oculta”. Es una película muy compleja que requiere mucho trabajo lo que provoca que todo mi esfuerzo y tiempo se dirija a ella. No me faltan ideas pero hasta que no termine esta película me temo que tendrán que seguir esperando su momento.