Elena Martín, ¿qué fue primero, el cine o el teatro? ¿Cuáles fueron sus inicios? ¿A qué edad?

La verdad es que cine y teatro han ido siempre muy a la vez en mi vida. Empecé a ir a clases de interpretación cuando tenía 13 años, y desde que me acuerdo me ha gustado el cine, en casa somos muy cinéfilos, veíamos mucho cine. Ha ido pasando todo paralelamente y cuando empecé a estudiar Comunicación audiovisual en la Universidad también seguí formándome en interpretación.

 

¿Qué destacaría de su joven trayectoria? Ha hecho Ud. muchas cosas.

Para mí realmente fue muy importante el hecho de irme fuera, a Berlín. Yo ya hacía proyectos con amigos, habíamos hecho algún corto, y también hacía teatro con otros colegas, pero en Berlín pude ver cómo se hacía teatro allí, qué estilo tienen y me interesó mucho. A raíz de esta experiencia salió la película con los otros compañeros que también se habían ido fuera.

 Ha sido una experiencia muy productiva la de Berlín.

Sí. De hecho, al volver fundé con unos amigos un laboratorio de experimentación teatral, en Barcelona, que se llama Els Malnascuts inspirado en los laboratorios de Berlín y empezamos a desarrollar la película. Son realmente los dos proyectos que para mí han sido los más importantes. También a raíz del laboratorio hemos empezado a hacer obras propias con amigos a las que dedico ahora el cincuenta por ciento de mi tiempo,  haciendo teatro. Yo diría que mi viaje a Berlín ha sido como una estimulación artística bastante heavy.

  

La película ‘Júlia ist’ ha sido también su Trabajo Fin de Grado al terminar los estudios de Comunicación Audiovisual en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. ¿Qué le ha supuesto su paso por esta Universidad? ¿Cuáles han sido sus mejores experiencias, lo que estará para siempre con Ud.?

Sobre todo para mí ha sido la gente que he conocido, o sea, los compañeros. Por ejemplo, Marta Cruañas y Pol Rebaque, mis dos grandes amigos en la Universidad, y Anna Serrano con la que hago teatro también, y otros muchos que he conocido y hemos hecho la película. También los profesores, como Jordi Bertrán, Jordi Bayó, Gonzalo de Lucas, con los que he conectado mucho y hemos acabado siendo amigos. Evidentemente, a nivel académico conoces lo que se ha hecho en la historia del cine y las formas de hacer, pero para mí, sobre todo ha sido el factor humano lo más importante de la Universidad.

 

A diferencia de otras artes, la creación cinematográfica y teatral es el resultado de un trabajo coordinado, en equipo, en el que intervienen muchos profesionales. ¿Qué es lo más importante de esta manera de trabajar? ¿Qué aspectos hay que cuidar más?

 

Lo que más me apasiona de lo que hago en el teatro y en el cine es descubrir de qué maneras puedo yo gestionar el talento de todos los miembros del equipo. Me motiva mucho conseguir la confianza de aquella gente que admiro y esto sí que confío que tengo aptitudes para hacerlo. Por ejemplo, los actores de ‘Júlia ist’ o de las obras de teatro que hago, son cada uno gente muy especial que no son los típicos actores, son ellos mismos haciendo otras cosas, tienen sus propios proyectos, gente con mucho carácter y me gusta la sensación como de jungla, cada uno con su ego, con sus neuras, y yo gestionar un poco toda la avalancha de sensibilidades. El resultado es muy inesperado y esto es lo que más me gusta.

 

 

Nos parece muy interesante su faceta interpretativa, tanto en cine como en teatro. ¿Qué le resulta más difícil? ¿La representación teatral o interpretar un personaje de una película? ¿Qué le gusta más?

 

En la forma son muy distintas, pero en esencia tienen para mí la misma dificultad, que es la misma dificultad que encuentro yo en la vida. Lo más difícil y también lo que hace que yo sienta que tengo el personaje cuando lo consigo, es sentirme muy sincera, sea en la forma que sea. En cámara tienes recursos, “trampas”, para que parezca de verdad, y en teatro tienes otros recursos, otras “trampas”, pero si quieres que sea realmente de verdad, en ambos registros creo que se trata de tener una confianza y un riesgo en lo que estás haciendo, y de ser muy generoso con lo que haces. Es como una alquimia muy rara que con la ayuda de los compañeros consigues o no, porque también es una cosa de energías cruzadas, y para mí es lo más difícil. Creo que cuando un actor brilla es porque está conectado de esta forma, haga lo que haga, sea cómico, trágico, natural, o formal.

 

Su experiencia como actriz y además encarnando el papel protagonista, ¿de qué manera ha influido en su labor de dirección de ‘Júlia ist’?

 

Mucho, la verdad, mucho. Este verano he codirigido con Anna Serrano una obra de teatro que estrenamos la semana pasada y en esta ocasión me he dado cuenta de que gran parte de mi dirección se apoyaba mucho en el hecho de que yo estaba interactuando con los actores y que con mi actitud podía trasmitirles un tono o una sensación. Por ejemplo, si quería conseguir mayor tensión o más relajación, por ejemplo, lo hacía a través de mi presencia también en la escena. Cuando estás totalmente fuera, la dirección pasa más por la palabra, por lo que dices. También por la actitud, pero lo tienes que explicar de una forma más concreta, porque tú no estás ahí haciéndolo con ellos, y entonces me he dado cuenta de que el ser también actriz, sobre todo en ‘Júlia ist’ que estaba todo el rato en las escenas, sí que ha influido, intento conseguir el tono de los actores haciéndolo yo también.

 

 Júlia ist’ muestra las vivencias de una joven estudiante en Berlín durante su estancia de Erasmus, el mismo destino que tuvo Ud. en su etapa universitaria. La película, basada en su propia experiencia, ¿refleja también sus mismas vivencias?

 

No exactamente. Las acciones, los hechos concretos, son ficción. Partimos de las experiencias de Marta Cruañas, María Castellví, Pol Rebaque y mías, y el hecho de que estuviese dirigiendo se fue orientando más a mi experiencia: sensaciones, miedos, las fases por las que pasa el personaje, pero los personajes que salen, las escenas, todo esto ha acabado siendo ficción por la necesidad de contarlo todo en una hora y media.

 

¿Qué es lo más importante que quería contar en la película?

 

Para mí la cosa más importante que yo tenía ganas de hablar y compartir con otra gente que lo haya podido vivir o no, era esa sensación de decepción con uno mismo, ese no cumplimiento de unas expectativas que pueden ser pequeñas, pero la frustración que se genera es muy grande. Quería compartir esto que yo viví muy intensamente cuando estaba ahí y es una época en la que me odié muchísimo y entonces tenía ganas de analizarlo y ver los motivos que me habían llevado a sentir eso, y con la película pues fue muy bonito, con mis compañeros, llegar a analizar este trayecto que te lleva a imaginarte o a exigirte unas cosas, que luego por la sobre protección con la que vives, o por varios factores, hace que no seas capaz de asumir las cosas como pensabas que podrías.

 

Concretamente, ¿qué le ha aportado su estancia en Berlín? En el 30 aniversario del Erasmus, ¿qué cree que habría que poner en valor de este Programa Europeo Universitario?

 

Yo creo que lo más valioso es lo más simple del programa, y es el hecho de que haya un montón de gente joven moviéndose por Europa. Y que haya gente de un país que tenga grandes amigos en otro país. Entender a gente distinta a ti siempre te hace crecer y ser una persona más tolerante.

Luego, si  hay gente que se lo toma más como una fiesta larga o que intenta trabajar y hacerse un lugar laboralmente en la ciudad, cada uno es libre, yo creo que no hay una cosa más valida que la otra, porque saliendo de fiesta seguro que también aprendes muchas cosas, a tu manera.

Lo importante es que te muevas y enfrentarte al hecho de llegar a una ciudad nueva y sentirte extranjero. Esto es muy necesario, porque hay mucha gente extranjera con la que tenemos que convivir aquí y creo que es más fácil cuando entiendes un poquito lo que significa irse fuera y ser nuevo.

 

‘Julia ist’ vino como work in progress a Abycine Lanza 2016 quedando finalista, junto a ‘Verano 1993’, de Carla Simón. Y continúa recibiendo reconocimientos. ¿Por qué conecta tan bien su película? ¿Esperaba Ud. esta acogida?

 

Yo pensaba que sería una cosa más minoritaria, que tendría un alcance más pequeño, porque no es una película en la que pasen muchas cosas o que explique una historia muy grande, es una experiencia concreta en un segmento de vida de alguna forma, pero ha sido realmente una sorpresa que pudiese conectar con gente de muchas edades distintas. Esa sorpresa la tuvimos cuando estuvimos en Málaga y luego todo lo que vino después en el cine, con los coloquios. La gente se acercaba y decía: oye, yo he pensado en esto y cuando era joven estuve en Austria y me enamoré… lo que más he oído sobre la película es que es muy honesta. Nosotros no hemos querido explicar el hecho de irse fuera, sino nuestra experiencia yéndonos fuera, y con esto es con lo que creo que ha conectado la gente.

 

 ¿En qué proyectos está trabajando ahora?

 

En Fira Tárrega, vamos a estrenar ‘Pool (no water)’, una obra de teatro que he codirigido. Y en noviembre reestrenaremos otra obra de teatro que se llama ‘Like si lloras’ ,en la Sala Beckett, que es como nuestra casa porque allí también hago lo de Els Malnascuts.

Estaré compaginando el teatro con empezar a escribir y a poner en orden las ideas que tengo para una nueva película. También iré a Berlín, porque estoy viendo la posibilidad de participar allí en un proyecto de teatro que es muy interesante.