‘Tenemos que vernos’, comedia surrealista basada en la obra de teatro de David de Sola, ‘El Hijo del vecino’, llegó como proyecto de largometraje al I Mercado del Audiovisual de Cine Independiente español, Abycine Lanza 2016, de Abycine Festival Internacional de Cine de Albacete. ¿El elenco de actores está ya decidido? ¿Para cuándo está previsto el estreno?

Hay algunos actores con los que estoy en contacto, pero aún no puedo dar nombres porque no hay nada cerrado. La película, si todo va según lo previsto, se rodará en primavera y supongo que hablaríamos de estrenarla a finales de 2018.

 

 Nos tiene expectantes, deseando ver la película. En el I Mercado del Audiovisual de Cine Independiente español, Abycine Lanza 2016, fue ganadora del Concurso de Proyectos, obteniendo una ayuda a la producción de 15.000 euros otorgada por Castilla-La Mancha Media, y el Premio ECAM de la Escuela de Cinematografía y Audiovisual de la Comunidad de Madrid.

¿Cómo se han concretado estas ayudas en ‘Tenemos que vernos’?

Estamos en contacto con Castilla La Mancha Media, desde la semana siguiente a que ganáramos el premio. Con la ECAM aún falta concretar su participación. Cuando ya se vislumbre una fecha definitiva de rodaje me imagino que todo se irá cerrando.

  

Es una comedia que combina humor, reflexión y mucha ironía. Los protagonistas son víctimas de la situación de su tiempo. ¿De qué se trata? ¿Cuál es el argumento? ¿En qué vamos a notar que es una comedia surrealista?

Es la historia de un matrimonio que por razones que desconocemos han dejado de verse, de escucharse y se han olvidado completamente el uno del otro. Es como llevar al extremo y al terreno de lo surrealista ese típico momento, en relaciones duraderas, en el que un miembro de la pareja le dice al otro: “te hablo y no me escuchas” o “ya no me miras como antes”. Bien, la idea es interpretar estos momentos de crisis de pareja de manera completamente literal.

 

 

Toni, con su último cortometraje, ‘Talia’, estrenado este verano, se ha adentrado en el cine social, abordando la situación de niños y jóvenes que viven en centros o con familias de acogida. ¿Qué objetivos tiene este trabajo?

Es un cortometraje que he disfrutado mucho haciéndolo, ya que por primera vez ruedo un trabajo para un fin muy concreto y de carácter social. “Talia” habla sobre los menores que sufren malos tratos y pasan a acogimiento residencial (y en otros casos familiar). La idea es dar visibilidad a esta situación, que afecta a día de hoy, a casi 30.000 niños en España. Fue precisamente un encargo de un asociación de antiguos niños de acogida, la primera en España.

 

 En su trayectoria como director, en la que ha destacado fundamentalmente en el cortometraje, tiene en su haber más de 150 premios, tres nominaciones a los Premios Goya y unas seiscientas selecciones oficiales alrededor del mundo. De todos los reconocimientos recibidos, ¿de cuáles tiene un recuerdo especial, que hayan supuesto para Ud. un estímulo importante en su trabajo?

Para mí cada premio o reconocimiento es un golpecito en la espalda que me recuerda que no lo deje y que siga adelante, pero que tampoco me lo crea. Tengo los pies muy en el suelo y se lo difícil que es levantar un proyecto cinematográfico, independientemente de tu trayectoria. Mira la película que nos ocupa, “Tenemos que vernos”. Me hubiera gustado estrenarla en esta edición de Abycine, y aún ni se ha rodado. Corren tiempos difíciles.

 

 

¿De qué se siente más satisfecho de todo lo que ha hecho hasta ahora como cineasta?¿Qué le gustaría mejorar? ¿Qué retos tiene por delante? ¿Cuál o cuáles son sus próximos proyectos?

Siento predilección por algunos trabajos, pero en general intento querer y defender cada cosa que hago. Son como hijos míos. Algunos salen más espabilados, pero no voy a menospreciar a los otros. Mi principal reto es no dejar nunca de tener historias que contar. Este año está siendo muy prolífico. A parte de “Talia”, acabo de terminar un cortometraje documental (“El Sueño Efímero”) y preparo otro para octubre. He escrito el guión de un largometraje y en primavera, si todo va bien, rodaré “Tenemos que vernos”. No me puedo quejar.

 

En su opinión, y como miembro de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España, ¿se está haciendo una adecuada promoción nacional e internacional del cine español? ¿Cuál es la situación en estos momentos de la industria del audiovisual? ¿Qué es lo que más hay que potenciar?

Lo que me preocupa más es que se han formado dos grupos muy diferenciados. El que se supone que es lo que llamamos industria (donde apenas hay 15 o 20 películas al año) y los que hacemos cine al margen de esta supuesta industria (que aglutina alrededor de 60 largometrajes, muchos documentales y cientos de cortometrajes). El problema es que en el grupo donde se produce más, los recursos son más escasos y es muy difícil levantar algunos de estos proyectos. Se termina trabajando en cooperativa o incluso gratis, y esto no es bueno para el sector. Creo que está todo muy descompensado y alguien debería equilibrar la balanza. Antes el cine de autor contaba con presupuestos aceptables. Ahora está inequivocamente relacionado con la expresión “low cost”.

 

Es necesario también impulsar la cultura audiovisual en nuestra sociedad. ¿Qué iniciativas podrían emprenderse o están ya en marcha? ¿Cómo se está haciendo en otros países?

Yo alterno mi trabajo como director y/o guionista con la de profesor de audiovisuales. Mi opinión es clara. Hay que potenciar el terreno de la educación para impulsar la cultura audiovisual. Creo que en otros países como Francia ya se está trabajando en este aspecto. ¿Por qué no hay asignaturas relacionadas con el audiovisual en Primaria, o incluso en Secundaria? Me parecen muy necesarias, ya que desde muy pequeños los niños consumen a diario contenidos audiovisuales. Es el momento de plantearse un cambio en los modelos educativos.